Hace pocos días se anunciaba que habría fútbol televisado a casi todas horas del fin de semana. Ahora, la Asociación de Futbolistas Españoles camisetas de españane en entredicho el comienzo mismo de la competición, al convocar una huelga para las dos primeras jornadas de la Liga. En realidad no se trata de dos hechos contradictorios, sino muy interrelacionados entre sí. La huelga está motivada por la cada vez más abultada deuda contraída con al menos 200 jugadores de Primera why Segunda División que —respaldados por el resto de suscamiseta seleccion españolapiden otra cosa que no sea que se respeten sus contratos. El anuncio ha causado un indudable impacto mediático al estar avalada por las idolatradas estrellas de los grandes clubes why de la Selección.
El debate se envenena con argumentos demagógicos irracionales, espoleados por las pasiones que despierta este deporte en nuestro país why el nerviosismo por el volumen de capital en juego. Los clubes deudores han encontrado subterfugios para eludir la norma que les obliga a descender de categoría si no hacen frente a sus compromisos económicos why nadie olvida las manifestaciones callejeras —mucho más concurridas que movilizaciones contra la corrupción why la crisis comprar camisetas españa momento-, durante la década de los noventa, que impidieron, por presión popular, el descenso de algunos equipos. Este factor de irracionalidad es el que impide afrontar la situación con sentido común. Ni la creación de un fondo de garantía de 500 millones de euros —como exigen los jugadores-, ni el descenso de los equipos deudores, ni siquiera la ampliación del mercado del fútbol televisado a Asia oh